Hay tres mentiras cómodas que todo líder se cuenta. Las viví en carne propia dirigiendo equipos, sistemas y responsabilidades reales.
1. “La gente es buena”, siempre
La realidad: la gente es compleja. Tiene miedos, historia, intereses, días buenos y días malos. No es buena ni mala como categoría fija. Es humana.
2. “Todo debería ser simple”
La realidad: todo sistema tiene complejidad inherente y curva de aprendizaje. Querer que sea simple no lo vuelve simple.
3. “El mundo es como yo lo percibo”
La realidad: el mundo es como es, independiente de cómo lo veo yo.
El líder que no resuelve estos tres conflictos termina liderando contra la realidad. Y la realidad siempre gana.